<<“Una hoja, una calabaza, una concha, una red, una bolsa, una bandolera, un saco, una botella, un pote, una caja, un contenedor. Un envase. Un recipiente”>>
(Donna Haraway)
Imaginamos un paisaje de ciencia ficción desde el cual los elementos artificiales y sónicos se entremezclan con los naturales creando serpientes cyborgs capaces de renovarse a sí mismas cambiando de piel. Un cruce que a través de la instalación nos ubique en un futuro post-humano, futuro en el que las distintas fronteras de los elementos (arte/ecología/sonido/desperdicio/humano/animal) se descoloquen.
Tal vez nuestra extinción sea un acontecimiento estético.
Este escenario alude a la relación simbiótica de los seres humanos y la naturaleza, una invitación a recordarnos parte de ella en contraposición con la supremacía humana propia del capitalismo que nos transforma en instrumentalizadores de les otres seres vivos y, a su vez generadores de desechos.
Desechos que vienen y conviven con lo órganico, que se transmutan en nuevas figuras para denotar la transformación contínua de lo que nos rodea. El ruido que es sonido desconsiderado, configurado como un subproducto de la creación sonora se entremezcla con lo visual para crear un paisaje sonoro del desecho. Un paisaje de baja fidelidad que crea una transición entre el sonido útil y de calidad y el sonido desechado; ruido coloreado con frecuencias “inútiles” que realizan una apología a la instalación que lo contiene.
En el libro Dancing at the edge of the world, en el texto La teoría de la bolsa transportadora de la ficción, Ursula K. Le Guin cita a Elizabeth Fisher: “El primer artefacto cultural fue probablemente un recipiente… Muchos teóricos creen que los primeros inventos culturales debieron de ser un contenedor para los productos recolectados, y alguna forma de red de transporte” Las asociaciones en voz alta están de más, el recipiente, se cree pues el inicio de los artefactos y que, a lo largo del paso del tiempo se convirtió en uno de los principales generadores de residuos; Martín Córdova encuentra nuevos significados de la caja contenedora como metodología de su proceso creativo, contenedores que se encuentran presentes en la ciencia ficción de Ursula y que construyen nuevas especulaciones sobre nuestro devenir a través de criaturas fantásticas que parecen salidas de esta misma ficción.
– Puente Art Lab